martes, 29 de noviembre de 2011

LA GRAN PARADOJA DE CHILE



La pobreza pareciese ir de la mano paradójicamente con la modernidad. 
Analizando más a fondo podemos visualizar que la modernidad es un “arma de doble filo”, teniendo aspectos positivos como negativos.
Desde los tiempo remotos han existido pobres producto de las desigualdades, sin embargo, con la modernidad aparece otro tipo de pobreza, a quienes “el tren de progreso” a dejado abajo conjunto con el capitalismo, produciendo una tendencia de privatización de las políticas sociales, individualismo extremo, por ende, dejando de lado la responsabilidad y justicia social.
La pobreza es multidimensional, no se puede abordar desde una sola perspectiva, debe ser planteada como un problema complejo que involucra factores de índole económicos, políticos, socioculturales y morales. La pobreza es fundamentalmente la privación de las capacidades y derechos de las personas.
Según Amartya Sen “ser pobre es tener un nivel de ingreso insuficiente para poder desarrollar funciones básicas considerando las circunstancias sociales y del entorno.” 
La pobreza se relaciona directamente con la exclusión social donde también sus causas son heterogéneas y el individuo se enmarca en un proceso de perdida de integración o participación en la sociedad, ya sea en el ámbito: económico (producción o consumo de productos); en lo político legal (participación política, protección social entre otros) y sociocultural (ausencia de redes sociales).
Los seres humanos nos relacionamos socialmente en grupos o instituciones, desempeñando diversas funciones y ocupado posiciones sociales distintas que nos estratifica y vincula según el ingreso económico.
La organización para la cooperación para el desarrollo (OCDE), en su informe: “panorama de la sociedad”  establece que nuestro país exhibe la más alta desigualdad entre su población respecto de los ingresos y el tercer lugar en cuanto a la proporción de los pobres.
Las causas de las desigualdades en Chile han sido estudiadas por diversos autores, atribuyéndola mayoritariamente a la mala distribución de las riquezas, concentrándose ésta en un pequeño porcentaje de la población chilena.
La desigualdad generada en nuestro país produce carencias, privaciones del consumo, mínimo acceso a servicios públicos, casi nula participación en redes sociales, inseguridad personal, en definitiva la privación de las libertades fundamentales que disfruta el individuo.
Podemos ver reflejada la desigualdad en la segregación laboral, educacional y residencial, manifestándose en viviendas con características inadecuadas, viviendas hacinadas, desempleo, diferenciación en la educación en cuanto a calidad, infraestructura y en la residencia mayoritariamente en entornos precarios. 
Según la revista de la CEPAL: “si los ricos van a colegios de ricos, si la clase media va a colegios de clase media y los pobres a colegios de pobres, parece claro que el sistema educativo poco puede hacer para promover la integración social y evitar la marginalidad, pese a sus esfuerzos por mejorar las oportunidades educativas de los que tiene menos recursos” . Esto nos demuestra que el mismo sistema nos excluye y nos hace vulnerable a un círculo vicioso de nunca acabar: LA DESIGUALDAD.
Ejemplo de esto  suele verse en  que las personas con situación de renta deficiente o precaria al no poder acceder a una educación privada por escasez de recursos económicos. 
Todo lo anterior nos muestra que la pobreza esta de la mano con la desigualdad como sale  reflejado en el informe de la OCDE. 
Si bien es sabido que la pobreza no es tan solo privación de ingreso,  la falta de éste puede ser una importante razón por la que una persona se encuentra privada de capacidades. En Chile el ingreso económico no es el único factor que influye en la desigualdad del país, además de los ya mencionado existen otros  factores que se suman y que han afectado generando una brecha entre clase. El desempleo y las pocas  oportunidades, sumado a la deserción en la escolaridad han sido fundamentales para aumentar la desigualdad en nuestro país. “Sin empleo es muy difícil que se pueda lograr el desafío de garantizar a cada chileno un lugar en la sociedad, asegurar la dignidad y un lugar sin pobreza.”  
Contingencias como el (terremoto) ocurrido en febrero del año 2010,  generó un mayor grado de desigualdad y de desconfianza en los ciudadanos, sintiéndose inseguros y vulnerables a una pobreza extrema. 
Todo esto refleja que la pobreza no es estática y generacional, esto quiere decir que la pobreza es un circulo vicioso del cual siempre se esta intentando salir pero las desigualdades en todo ámbito de la vida es un impedimento para que esto ocurra.
Siempre estamos al límite de traspasar aquella delgada línea que hay y nos estratifica  entre ser pobres y no.
Concluyendo creemos que el Estado como ente regulador y protector ha fracasado en la aplicación de políticas públicas, dejando a un costado la misión primordial de asegurar el bienestar y protección social de todos los miembros de la comunidad. 
Es el cometido de nosotros, futuros trabajadores sociales crear consciencia a nivel de país, participar en la creación de  nuevas políticas sociales justas  haciendo participe a la sociedad civil.

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