La pobreza pareciese ir de la mano
paradójicamente con la modernidad.
Analizando más a fondo podemos
visualizar que la modernidad es un “arma de doble filo”, teniendo aspectos
positivos como negativos.
Desde los tiempo remotos han existido
pobres producto de las desigualdades, sin embargo, con la modernidad aparece
otro tipo de pobreza, a quienes “el tren de progreso” a dejado abajo conjunto
con el capitalismo, produciendo una tendencia de privatización de las políticas
sociales, individualismo extremo, por ende, dejando de lado la responsabilidad
y justicia social.
La pobreza es multidimensional, no se
puede abordar desde una sola perspectiva, debe ser planteada como un problema
complejo que involucra factores de índole económicos, políticos,
socioculturales y morales. La pobreza es fundamentalmente la privación de las
capacidades y derechos de las personas.
Según Amartya Sen “ser pobre es tener
un nivel de ingreso insuficiente para poder desarrollar funciones básicas
considerando las circunstancias sociales y del entorno.”
La pobreza se relaciona directamente
con la exclusión social donde también sus causas son heterogéneas y el
individuo se enmarca en un proceso de perdida de integración o participación en
la sociedad, ya sea en el ámbito: económico (producción o consumo de
productos); en lo político legal (participación política, protección social
entre otros) y sociocultural (ausencia de redes sociales).
Los seres humanos nos relacionamos
socialmente en grupos o instituciones, desempeñando diversas funciones y
ocupado posiciones sociales distintas que nos estratifica y vincula según el
ingreso económico.
La organización para la cooperación
para el desarrollo (OCDE), en su informe: “panorama de la sociedad”
establece que nuestro país exhibe la más alta desigualdad entre su
población respecto de los ingresos y el tercer lugar en cuanto a la proporción
de los pobres.
Las causas de las desigualdades en
Chile han sido estudiadas por diversos autores, atribuyéndola mayoritariamente
a la mala distribución de las riquezas, concentrándose ésta en un pequeño
porcentaje de la población chilena.
La desigualdad generada en nuestro
país produce carencias, privaciones del consumo, mínimo acceso a servicios
públicos, casi nula participación en redes sociales, inseguridad personal, en
definitiva la privación de las libertades fundamentales que disfruta el
individuo.
Podemos ver reflejada la desigualdad
en la segregación laboral, educacional y residencial, manifestándose en
viviendas con características inadecuadas, viviendas hacinadas, desempleo,
diferenciación en la educación en cuanto a calidad, infraestructura y en la
residencia mayoritariamente en entornos precarios.
Según la revista de la CEPAL: “si los
ricos van a colegios de ricos, si la clase media va a colegios de clase media y
los pobres a colegios de pobres, parece claro que el sistema educativo poco
puede hacer para promover la integración social y evitar la marginalidad, pese
a sus esfuerzos por mejorar las oportunidades educativas de los que tiene menos
recursos” . Esto nos demuestra que el mismo sistema nos excluye y nos hace
vulnerable a un círculo vicioso de nunca acabar: LA DESIGUALDAD.
Ejemplo de esto suele verse en
que las personas con situación de renta deficiente o precaria al no poder
acceder a una educación privada por escasez de recursos económicos.
Todo lo anterior nos muestra que la
pobreza esta de la mano con la desigualdad como sale reflejado en el
informe de la OCDE.
Si bien es sabido que la pobreza no
es tan solo privación de ingreso, la falta de éste puede ser una
importante razón por la que una persona se encuentra privada de capacidades. En
Chile el ingreso económico no es el único factor que influye en la desigualdad
del país, además de los ya mencionado existen otros factores que se suman
y que han afectado generando una brecha entre clase. El desempleo y las pocas
oportunidades, sumado a la deserción en la escolaridad han sido
fundamentales para aumentar la desigualdad en nuestro país. “Sin empleo es muy
difícil que se pueda lograr el desafío de garantizar a cada chileno un lugar en
la sociedad, asegurar la dignidad y un lugar sin pobreza.”
Contingencias como el (terremoto)
ocurrido en febrero del año 2010, generó un mayor grado de desigualdad y
de desconfianza en los ciudadanos, sintiéndose inseguros y vulnerables a una
pobreza extrema.
Todo esto refleja que la pobreza no
es estática y generacional, esto quiere decir que la pobreza es un circulo
vicioso del cual siempre se esta intentando salir pero las desigualdades en
todo ámbito de la vida es un impedimento para que esto ocurra.
Siempre estamos al límite de
traspasar aquella delgada línea que hay y nos estratifica entre ser
pobres y no.
Concluyendo creemos que el Estado
como ente regulador y protector ha fracasado en la aplicación de políticas
públicas, dejando a un costado la misión primordial de asegurar el bienestar y
protección social de todos los miembros de la comunidad.
Es el cometido de nosotros, futuros
trabajadores sociales crear consciencia a nivel de país, participar en la
creación de nuevas políticas sociales justas haciendo participe a
la sociedad civil.

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